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:: Charla sobre Argentina en Casa XI Parte III y IV [Astrología]
Autor:  Alejandro Lodi |  Fecha: 20.02.2011 | 

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ARGENTINA 2011 Tercera Parte

III. Ser valientes para encontrarnos

Alejandro Lodi

 

(Comienzo de la tercera parte. Viene de "II. La experiencia colectiva de la muerte").

 

Pensando en la carta de Argentina, si hay alguien que está aprendiendo a disolver la exclusión es el Ascendente en Libra. El Ascendente en Libra tiene por destino aprender a incluir, a vincularse con otro. No a "tolerar al otro" -lo cual seguiría siendo excluyente-, sino a complementarse con el otro, a descubrir que es con otro. Aquella famosa frase sartreana de "el infierno es el otro" -que es la base del supuesto de que "la vida es lucha"- tiene mucho que ver con el destino del Ascendente en Libra: la vivencia de esos supuestos excluyentes hasta desarrollar el arte de la complementariedad.

Y el Ascendente en Libra tiene en la casa VII a Aries. Esto significa que, en el destino vincular de ese Ascendente, el encuentro con el otro resultará, en principio, fuente de conflicto y batalla. El viaje del Ascendente en Libra va a pedir revisar, en algún momento, ese supuesto de la batalla que motiva su disposición al vínculo, para progresivamente ir en dirección a percibir que, en realidad, descubro lo que quiero con el otro, descubro hacia dónde voy en vínculo. Ya no se tratará entonces de deseos singulares y exclusivos en conflicto, de luchar para que el otro no modifique mi deseo o de vencer al otro para imponer mi deseo, sino que se revela a la conciencia la percepción clara y evidente de que en vínculo con otro emerge una cualidad de deseo mucho más profunda y fluida que, lejos de atentar contra mi autonomía e independencia, suma fuerza y da nitidez a mis propósitos.

Tener Aries en VII también simboliza que el encuentro con el otro es un ámbito donde voy a tener que aportar valentía y coraje. Si soy Ascendente en Libra, el tema de las relaciones requiere valentía y coraje. Poder complementarme con otro requiere valor. Desde la polarización, la conciencia confunde ese coraje con agallas para confrontar con el otro, para derrotarlo. Allí la conciencia evidencia estar capturada inconscientemente por el patrón del enemigo. Psicológicamente, en la lógica del patrón del enemigo la valentía es entendida como coraje para vencer al otro, para excluir al diferente, para luchar contra la amenaza extranjera. No obstante, en la medida que la polarización se agota y disuelve, surge una comprensión más creativa de lo que significa Aries en VII: para encontrarme con otro tengo que ser muy corajudo, tengo que ser valiente y asumir una tarea que es muy difícil. Desde esta comprensión, es evidente que lo más cómodo y sencillo es pelearse, rechazar el desafío del vínculo, reaccionar confrontando. La conciencia descubre, no sin sorpresa, que luchar pasa a ser señal de cobardía, que pelear revela no animarme al "vértigo adrenalínico" de aceptar el vínculo. Porque el eje Libra en I-Aries en VII abre a la conciencia la elocuente percepción de que será necesario tener valor para aceptar el reto del encuentro con el otro, de que para experimentar amor hace falta valentía.

Por eso, nunca es suficiente atender a la congestión que provoca en nuestros vínculos el supuesto que dice: "el otro es un enemigo". La creencia en que "la vida es lucha" frustra la posibilidad de que emerja la percepción de que la fuente del encuentro es el amor. Y recordemos que amor es inclusión. En el supuesto de que "la vida es lucha", la experiencia del amor queda reducida a mi clan, a los que somos iguales, lo cual es la antítesis del amor. El amor es incluyente. La experiencia del amor es con el diferente, con el distinto, con lo extraño. Por eso requiere coraje. Ama a tu enemigo es un mensaje que no está dicho "porque Jesús es bueno" (risas), sino para poner en evidencia que "amar a propios", "amar a los amigos", "amar a los míos" es facilísimo y no requiere ningún coraje. El verdadero coraje espiritual es incluir a aquel que sentimos como enemigo.

Eso es lo que aprende una persona con Ascendente en Libra y es también el aprendizaje para un país con Ascendente en Libra. Si uno recorre toda nuestra historia ve con mucha claridad cómo ha expresado nuestra conciencia colectiva ser Aries en casa VII. Desde 1810 a esta parte resulta realmente angustiante ver la vigencia del hechizo de "el otro como enemigo", de que "obtendremos lo bueno y justo si somos capaces de derrotar al otro". Y este es mi planteo y sobre lo que les propongo meditar hoy: hacer contacto con esta fascinación, con este supuesto inconsciente que dice "¡viviríamos en armonía si el otro no existiera..!".

No significa adoptar una mirada ingenua que negara la existencia de conflictos. Por cierto, Aries está en casa VII, el encuentro con el otro es un conflicto. De lo que se trata es de percibir que eso no representa una "fatalidad determinista", sino una dinámica. El conflicto vincular genera una dinámica de encuentro, el antagonismo con el otro es oportuno para desarrollar el arte de la complementariedad.

Y aquí es dónde aquel núcleo neptuniano-plutoniano puede hacer un aporte, porque la compasión es una experiencia que disuelve esta percepción del otro como enemigo. Si toco el corazón del otro, si me conmociono con el dolor del otro, la batalla no tiene lugar. Y no surge un amor del tipo "somos iguales", sino un amor con conciencia de otro diferente, distinto y extraño.

 

El respeto por las diferencias…

 

Y Libra invita aún a algo más que respetar las diferencias: a complementar las diferencias. Porque el respeto por el otro podría ser que "yo estoy acá, parado en mi narcisismo, y, como soy tan bueno, tolero a otros…". ¿Qué complemento hay entre los españoles que colonizaron el Río de la Plata y los pueblos originarios? En principio, parecen antagónicos irreversiblemente: o existe uno o existe el otro. Sin embargo, no puede haber vida en este país sin saber cómo complementar esas dos dimensiones y los triunfos pasajeros por exterminio, son eso: triunfos pasajeros. El contraste entre esas dos dimensiones va a seguir apareciendo, porque saber dar cuenta de él y descubrir sus potencialidades es el desafío de ese encuentro entre Europa y América.

 

Y los triunfos pasajeros llevan a más conflicto…

 

Porque genera resentimiento. El resentimiento de "hay que eliminar al que nos eliminó". Y ahí entramos en la lógica de "matar al asesino". Que es la lógica de la guerra. La lógica de la guerra es que hay que hacer guerras para reivindicar a otros que murieron en otras guerras. ¿Cómo se corta esto? Tolerando la tentación del "canto de sirenas" que nos hace sentir que hay guerras que están justificadas.

 

Profundamente tiene que ver con el perdón…

 

Sí. Y el perdón -como la compasión- es una palabra que debe ser resignificada porque lleva a muchas confusiones. No tiene que ver con absolver de responsabilidades a quienes actuaron contra la humanidad, ni con negar la necesidad de que quienes han cometido crímenes respondan por ellos. Una de las definiciones de perdonar es "decidir no castigar"; es decir, teniendo la oportunidad de ejercer castigo algo decide no castigar. Y no por "ser bueno", ni por negar la realidad, sino para cortar el círculo que nos atrapa en la justificación de la violencia y la crueldad. Perdonar viene de "don", de "regalo", tiene que ver con la imagen de regalar algo, de brindar desde el corazón.

 

¿Como se puede tener compasión por el otro cuando hay de por medio injusticias..?

 

Ser compasivo no tiene nada que ver con justificar al injusto, ni con ser indiferente a las injusticias. Es exactamente lo contrario. La compasión no anula el discernimiento. Más aún, diría que lo hace más agudo y profundo.

Para sacarlo del tema de la violencia política y abriendo otra temática que hace al desafío de este momento de fase XII, ¿podemos percibir que estamos conviviendo con millones de personas que están excluidas del sistema social y económico? ¿podemos percibir la correspondencia de esta exclusión sistemática con la implantación de modelos económicos que, seducidos por sus logros, fueron indiferentes a sus consecuencias? Y esta es la revisión que este momento de XII del proceso democrático iniciado en 1983 le plantea fundamentalmente a los sectores de derecha o liberales. Cualquiera que hoy proponga las bondades de la libertad de mercado, despreocupándose de la consecuencia de exclusión que genera, no estaría respondiendo a esta convocatoria a la compasión. Y creo que para eso sirvió la década del ´90. Intentando evitar buscar culpables y tratando de comprender la lógica de un ciclo, podríamos percibir que no se trató de que Menem y Cavallo hicieran lo que quisieron, sino que la conciencia colectiva de la sociedad necesitaba creer en las bondades de liberar la economía. Luego de la frustrante experiencia de sostener políticas más estatistas, la sociedad necesitaba creer -y subrayo esto de "necesitar creer"- que liberando la economía se solucionaban los problemas y encontró a la persona que se lo garantizaba. Esto nos permitió experimentar -ya no ideológicamente sino vivencialmente- qué ocurre si liberamos la economía desentendiéndonos de sus consecuencias, eligiendo no ver (esto es, dejando en sombra) a todas las personas que quedan excluidas del sistema con esas políticas. Eso también está dentro de lo que se está agotando en esta fase de XII.

En tren de los múltiples desafíos de inclusión y de valentía compasiva que nos atraviesan en el presente, es esencial introducir la experiencia de la década del 90 intentando comprenderla como parte de proceso. Cuando salgamos de aquí al final de esta charla, saldremos a la calle y probablemente veamos una familia empujando un carro, revolviendo la basura, tratando de subsistir con muy pocas posibilidades de integrarse al sistema (es decir, de acceso a un trabajo digno, a la educación y a la salud). Allí hay un desafío de inclusión que la democracia deberá asumir en el nuevo ciclo que se inicia en 2011. ¿Qué respuesta daremos a ese reto? ¿Responderemos desde consignas idealistas con escasa capacidad de ser puestas en práctica? ¿Responderemos desde soluciones abstractas y técnicas, acaso efectivas en los números de la macroeconomía, pero ineficientes para mejorar la vida de las personas? Es fundamental registrar lo que ya hemos agotado en el ciclo democrático del 1983 al 2011, para no repetir errores. Creo que en la década de Menem-Cavallo hemos agotado el supuesto de que todos nuestros problemas se resuelven mágicamente liberando la economía y punto, sin cuidado alguno por asegurar la contención social.

 

Y también hemos agotado lo contrario...

 

Por supuesto. Habiendo destacado su capacidad para sintonizar que la democracia era un valor, con Alfonsín vivimos el hechizo de que la democracia mágicamente cura, educa, sana, y que podía seguir siendo sostenido el estatismo: concentrar antes que liberar la economía, cerrar la economía y mantener un fuerte control del estado sobre la actividad económica. Con Alfonsín el modelo estatista que prevalecía desde el comienzo del anterior ciclo de Saturno (1952) colapsó, y también podemos verlo como el agotamiento de esos supuestos que lo sostenían en el inconsciente colectivo: el estado benefactor administrado por el líder paternal y bondadoso.

Y en fase de XII surgen distintos "cantos de sirena" que, antes de aceptar que aquellas experiencias de los ´80 y los ´90 sirvieron para desilusionar fantasías y adquirir mayor sentido de realidad, intentan convencernos de que aquellos supuestos agotados aún tienen vitalidad: los que dicen "si nos hubieran permitido dolarizar, el modelo de los 90 aún sería efectivo" y los que nos dicen "si al estado lo maneja nuestro líder, el modelo estatista aún sería efectivo". Por eso, la clave es cómo la conciencia colectiva pueda comprender el agotamiento de estos procesos.

La calidad de lo nuevo que aparezca en el 2011 depende de la consumación del ciclo anterior que se logre hacer en la fase de XII. No es que lo nuevo va a aparecer mágicamente: lo nuevo aparece en la medida que se haya agotado lo viejo. Por eso, mirando a futuro y con la perspectiva de las próximas elecciones, antes que evaluar desde el carisma de un candidato, la simpatía personal o la identidad partidaria o ideológica, podríamos interrogarnos acerca de qué sería interpretar lo nuevo y qué resultaría reavivar viejos hechizos.

 

 

ARGENTINA  2011 Cuarta Parte

IV. Comprender la complejidad de un proceso

Alejandro Lodi

 

(Comienzo de la cuarta parte. Viene de "III. Ser valientes para encontrarnos").

 

Relacionemos los tránsitos de Saturno por los ejes de la carta de Argentina (sus casas angulares) con los mandatos presidenciales de este ciclo democrático:

      

·                     Saturno por casa I (1982): Presidencia Alfonsín.

·                     Saturno por casa IV (1990): Presidencia Menem.

·                     Saturno por casa VII (1998): Presidencia De la Rúa.

·                     Saturno por casa X (2004): Presidencia Kirchner.

 

¿A qué nos invita esta mirada mandálica? Antes que ver que cada uno de los que aparecía demostraba lo equivocado que estuvo su predecesor, cada una de estas presidencias permite desarrollar un proceso, un único proceso. No es el proceso de Duhalde o el de Kirchner o el de Menem o el del Alfonsín, sino que cada uno de esos momentos históricos simbolizan fases de un ciclo de la democracia argentina, son etapas de un  proceso del país como entidad. En este sentido, sería un gesto muy integrador y de gran madurez de nuestra conciencia colectiva que en la asunción del próximo presidente fueran invitados y estuvieran representados cada uno de estos referentes del período democrático de 1983 a 2011. En general, desde la lógica del patrón del enemigo, prevalece la susceptibilidad personal, partidaria o ideológica y, por lo tanto, la tendencia es a excluir al otro y apropiarse de una ceremonia institucional que, teniendo un fuerte potencial simbólico de unidad, queda reducida a la celebración "de los que somos vencedores".

Sin embargo, imaginen el próximo presidente o presidenta asumiendo ante la presencia y el reconocimiento de todos aquellos que ocuparon cargos presidenciales desde 1983: ante la ausencia de Alfonsín podría estar su vice, Víctor Martínez, Menem, De la Rúa, Duhalde, ante la ausencia de Kirchner podría estar su vice, Scioli, y Cristina, en caso que no fuera la elegida.

 

En Estados Unidos o en otros países a la asunción del presidente van todos los ex-presidentes…

 

Pero por algún motivo a nosotros nos cuesta hacerlo. Y no se trata de que esas figuras sean invitadas "porque son amigos", sino porque, aún con diferencias e incluso enemistades, cada uno de esos referentes se reconoce a sí mismo y reconoce al otro como participante de una misma y única entidad colectiva. Sería una demostración de la madurez de saber que por estar asumiendo la presidencia, esa figura que asume el poder no está inaugurando la historia de este país, y entonces reconoce a los que han participado y han tenido responsabilidades antes que él, suspendiendo el agrado o desagrado con sus políticas.

Verlos a todos allí, más allá de que nos gusten o no, sería la posibilidad de asumir que son esos y no otros a quienes hemos elegido y nos han representado. Esas presidencias, con sus errores y aciertos, somos nosotros, son la democracia que hemos desarrollado. Y mientras la justicia no demuestre que existen causas criminales que los inhabiliten, cada uno de ellos tiene el derecho y la responsabilidad de ser reconocidos como presidentes de la democracia argentina. Creo que, para nuestro inconsciente colectivo, sería una imagen muy poderosa y de efectos integradores ver a todos esas figuras reunidas y, al mismo tiempo, reconociéndolos en sus diferencias.

 

¿Cuáles serían dos opciones completamente antagónicas de cómo podría desarrollarse esa fase de XII y, en consecuencia, de cómo empezaría el nuevo ciclo..?

 

La menos creativa sería que en esta fase de XII se activara aquél núcleo neptuniano-plutoniano capturando desde algún hechizo épico o ritual de sacrificio, favoreciendo discursos del estilo de "quemar naves", "no retroceder un paso", "ir por todo", viendo amenazas y enemigos por todos lados. Lo menos creativo es que se impongan a nuestra conciencia colectiva consignas absolutas, visiones extremas en las que no hay el mínimo espacio para otro a menos que coincida exactamente con lo que yo creo.

 

La tentación de  crear consenso "en contra de". El llamado "peronismo disidente" se desarmó con la muerte de Kirchner…

 

Exactamente. Y esto nos permite ver en acción a otro patrón arquetípico inconsciente: el patrón de tótem. ¿Qué viene a representar un tótem? La energía se concentra un una figura, ya sea por propia voluntad o por proyección de sus adversarios, el sistema se organiza en esa alta carga de poder concentrada en esa imagen. Todo el sistema experimenta poder de ese modo, hasta que, llegados a un máximo de tensión, se produce un colapso, esa figura estalla, el poder queda disperso y se desorganiza todo el sistema. No hay que hacer nada para destruir esa organización, sólo acumular más y más carga, proyectar más y más energía, hasta el momento de colapso en el que se desintegra solo. En las imágenes del tarot, este patrón se corresponde con al arcano 16, la Torre. Para "destruir" el peronismo federal sólo bastó que desapareciera la figura de la cual, por oposición a ella, obtenía todo su poder. No hizo falta "hacer" nada.

El arquetipo de tótem es muy peligroso porque logra durante mucho tiempo concentrar energía y generar una sensación de potencia muy intensa, pero luego esa misma intensidad conduce al colapso y la energía queda entonces completamente dispersa y desintegrada, reclamando un nuevo tótem. Puede otorgar una muy vívida apariencia de integración, pero su pulso conduce fatalmente a la desintegración.

 

Ese fue el hechizo que se dio también con Menem. La Alianza se organiza "en contra de" y después colapsa...

 

De la mano de Cavallo…Tengámoslo presente para que en la presente fase de XII no generemos una nueva alianza "en contra de". Es un "canto de sirena". Cuando escuchamos que la gente pide "que la oposición se una" esta siendo sensible a ese encantamiento. ¿Cómo se va a unir la oposición si piensan cosas distintas y proponen cosas diferentes? Sin embargo, la fuerza del hechizo de "unirse contra" es más fuerte. Pero sabemos que "su dulce canto" nos conduce al acantilado.

 

¿Hay algo que diga si Cristina termina o no su mandato..?

 

Eso está dentro de lo impredecible. Siguiendo con el patrón de tótem, a veces no terminar un mandato tiene que ver, no con una conspiración, sino con una tensión que se lleva a tal extremo que hace que el sistema implote. A mí me da la sensación de que -pero no quiero decirlo a título personal sino como una percepción que puede ser compartida- para una persona con una estructura tan sensible como es la de Cristina, sometida a un alto nivel de tensión, concentración y estrés como lo es estar a cargo del poder ejecutivo, no es aconsejable que tense aún más, que se cierre, que crea que debe aguantar. Creo que pidiéndole eso se le está empujando a la implosión o a que la confabulación se convierta en una "profecía autocumplida" al ponerse muy a la defensiva, sospechando de todo el mundo y viendo enemigos por todas partes. Pero vuelvo a insistir: el talento de una persona con la sensibilidad de la carta de Cristina (y me refiero a su Sol en Piscis y su Saturno conjunción Neptuno) tiene que ver con el saber acompañar procesos de disolución, con sostener su participación sabiendo correrse del centro de la escena, resignando el anhelo de ocuparlo personalmente para ponerse a disposición de un proceso más vasto que la excede (el de un nuevo ciclo de la democracia argentina) y así favorecer que continúe vigoroso y con creatividad.

En nuestra historia, cuando hablamos de San Martín y su ejemplo de entrega y renuncia al protagonismo, estamos destacando la expresión sabia de su cualidad pisciana. En el inconsciente colectivo de nuestra comunidad el retiro de San Martín no quedó significado como claudicación, cobardía o debilidad, sino como un acto digno de sacrificio personal, de desistir conscientemente imponer su personalidad para no interferir en el éxito de una empresa mayor.

 

Con la Luna progresada de Argentina entrado en Piscis ¿se favorece todo este proceso de abrirse al sentimiento de compasión ?

 

Totalmente.

Pero también puede llevar a la confusión…

 

La Luna progresada en Piscis habla de un momento de sensibilización que puede hacerme vulnerable a hechizos o también que permita percibir los hechizos para conjurarlos. Que sea una cosa o la otra depende de la madurez del sistema para manejarse con esa sensibilidad pisciana. La Luna progresada entró en Piscis en noviembre de este año 2010; es decir, es sincrónico con la muerte de Kirchner y suma a todo este proceso de XII que hemos analizado.

Pensemos que esta fase de XII va a dar paso a otra de inicio el próximo año, cuando Saturno cruce el Ascendente en Libra de Argentina en noviembre de 2011. Tengamos en cuenta que ese tránsito habrá de actualizar, en nuestra conciencia colectiva, el modo de saber ser librianos. Y aquí vale la pena reflexionar acerca de la matriz de este Ascendente: casa IV en Capricornio, casa VIII en Tauro y casa XII en Virgo.

Esta matriz indica que todo Ascendente en Libra debe abandonar el hábito de aislarse (Capricornio en la IV). Para poder desarrollar el aprendizaje del encuentro con el otro es necesario abandonar el aislamiento, porque mientras permanezca habitando el aislamiento no puede florecer el talento libriano de la complementariedad vincular. Además, el apego tiene que ser transformado (Tauro en casa VIII), porque si retengo lo que creo que es mío, si me mantengo apegado a lo individual, no puede florecer el talento libriano de compartir con otro. Y si yo no agoto la sagaz crítica intelectual mediante la cual demuestro que no me tengo que vincular, si no disuelvo el hechizo de los argumentos preciosos e impecables que confirman que es innecesario vincularse (casa XII en Virgo), tampoco puede florecer el talento libriano de abrirme y entregarme con confianza al amor.

Antes de cerrar quiero que me comenten cómo se sienten, qué quieren decir.

 

Siento que Cristina ha tomado el camino de la compasión. Pienso en la leyes que han permitido hacer justicia con los militares, después de mucho tiempo transcurrido en que el tema parecía olvidado…

 

Sin duda que sí. Reconozco lo que decís y que creo que es fundamental incluir los juicios a los militares que cometieron crímenes en esta fase de XII. Pero también es un hecho que se lo ha hecho instalando un clima de confrontación. Sinceramente, creo que cerrarse a la percepción evidente de este clima que se ha generado sería una resistencia. Estamos viviendo tiempos en los que se ha estimulado la vivencia de lo político como una batalla entre enemigos. Y quizás el desafío de lo que viene será sostener activas políticas de derechos humanos sin que se crea necesario reproducir un grado de beligerancia tan alto.

 

Pero hay una realidad que es confrontativa. El día después de la muerte de Kirchner algunos comparaban a los militantes que se hicieron presentes en el velatorio con las juventudes hitleristas. Son expresiones muy injustas…

 

Y muy poco compasivas. Pero aquí yo percibo un desafío. Uno puede sentir que son expresiones injustas y que demuestran la crueldad de quienes las emiten. Yo puedo creer eso. Pero también puedo atender a que si yo he generado un clima muy excluyente del que piensa distinto a mí, un clima en el que "si no estás conmigo, estas a favor del genocidio y de Videla", estás generando una división muy rígida, una exclusión muy severa, que siempre va a generar una respuesta agresiva. Excluir es conflicto.

Con la astrología hemos aprendido algo muy incómodo: lo que creo exterior, lo que "me viene de afuera", lo que siento ajeno a mí y que no tiene nada que ver conmigo, en verdad, tiene que ver con lo que profundamente soy. Aquello que se hace presente en mi vida tiene que ver con lo que soy. Si se ha hecho presente es porque tiene que ver conmigo. Y esto es lo que nunca terminamos de aprender en astrología, y  siempre estamos haciendo un nuevo esfuerzo para tolerarlo. El destino no es algo ajeno a mí. No es que soy alguien que "tiene" un destino. El destino es la revelación de lo que soy. Soy mi destino. Y si siento ser víctima de una agresión injusta, antes que rechazarla, es necesario hacer contacto con esa experiencia, porque está dentro del profundo misterio que soy. El desafío para la conciencia es cómo puedo incluir eso, no para justificar, sino para comprender íntimamente que eso forma parte de lo que soy. ¿Puedo comprender que hay ciertas actitudes mías que expulsan, que excluyen a otros, que hay cierta definición tajante en mi expresión que deja afuera a otros? ¿Puedo tocar mi necesidad de dejarlos afuera? ¿Puedo explorar por qué necesito ser tan tajante y excluyente?

Por eso, es necesario salir de la lógica de "si tiene razón o no" o "si es justo o no" para tratar de comprender el proceso. Por ejemplo, los chistes que se hacen acerca de uno, las cosas que se dicen acerca de uno en la familia y en las relaciones en general, forman parte de lo que soy. Así estén originados en esa "tía insoportable" que habla mal de todo el mundo o que no me soporta. Puedo pelear contra eso, puedo sentir que soy víctima de esa bruja o de una conspiración… o puedo animarme a hacer contacto con la experiencia y explorar por qué esa persona llega a decir algo tan injusto, tan cruel acerca de mí. Porque hay una conexión entre ese chiste que siento que me hiere injustamente y lo que profundamente soy. Y creo que lo más capcioso es caer en la lógica de la victimización. Estoy seguro que en ninguna entrevista habremos de justificarle al consultante que se victimice. Y si esto es algo que no hacemos en los casos de consultas individuales, ¿por qué habríamos de hacerlo cuando analizamos una entidad colectiva?

La victimización es otro "canto de sirena" que tiende a cautivarnos desde ese núcleo neptuniano-plutoniano y que puede excitarse en un momento de fase de XII. Quiero decir, los militares se sentían "víctimas de la subversión", sentían que el país era "víctima de la injusta agresión del comunismo", y por lo tanto sentían la misión de ser "salvadores de la patria". Sé que para disolver el hechizo de la victimización hay que hacer un esfuerzo muy alto. Y si es difícil en la vida personal, a nivel colectivo es terriblemente arduo. Ahora, sinceramente, no veo la ventaja de no hacerlo. Seguir en la misma lógica es una pesadilla. Creo que es mucho más sufriente la lógica conocida de "víctima-victimario", "bueno-malo" o "santos-pecadores", que este otro desafío de desencantarnos de ella para tocar un nivel de realidad más profundo, complejo y pleno de misterio creativo.

 

(Fin de la última parte).

 

 
Créditos
Casa XI - Director: Eugenio Carutti