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Astrología y Bioenergética

Una posible confluencia de percepciones para un cambio en la sensibilidad del ser humano

La Astrología es un cuerpo simbólico -lenguaje sagrado- que da cuenta de la relación estructural entre el ser humano -como cuerpo-psique en despliegue- y el Sistema Solar.   

La Bioenergética, por su parte, es una teoría psicológica y un dispositivo clínico, que sostiene la unidad funcional entre el cuerpo y lo que llamamos psiquismo. De hecho, si nos referimos líneas arriba al “cuerpo-psique”, podemos hacerlo a partir de la conceptualización de Wilhem Reich, de la cual parte Alexander Lowen para crear la Bioenergética. Ellos observan que la estructura de carácter de un ser humano (modalidades de reacción, mecanismos de defensa ante la angustia, etc) es equivalente a su estructura corporal, en términos de desarrollo de los tejidos, organización de la musculatura y adopción de posturas que se cronifican.

El lenguaje de la Astrología y la teoría y práctica clínica Bioenergética tienen un punto clave en común: comparten la percepción del ser humano como un sistema energético.

Para la primera ese sistema energético es una estructura equivalente a la estructura del Sistema Solar en el instante del nacimiento, que se irá desplegando con una lógica y un orden siempre ligado a los movimientos cósmicos. A partir de esa estructura energético-vibratoria sincrónica al Cosmos, se conforma el cuerpo-psique.

La Bioenergética, a su vez, observa que el cuerpo-psique es un sistema en el cual circula energía y atiende las diferentes derivas posibles de esa circulación. Así registra  que se producen bloqueos de energía que generan “corazas” musculares: zonas del cuerpo donde la energía se acumula y se retiene, produciendo un desequilibrio en la circulación, que implica entonces, complementariamente la existencia de áreas corporales donde la energía no llega en cantidad suficiente y pierden así vitalidad.

La Astrología observa cómo ese cuerpo-psique/sistema circulatorio, se organiza  fragmentando la totalidad de las cualidades vibratorias potenciales del Código Natal (carta natal), esto es: El código natal implica un quantum y variedad de cualidades energéticas de tal complejidad, que un solo cuerpo humano no puede (por estructura, no por defecto o error) encarnar completamente de forma integrada. Observamos que la energía se fragmenta y queda organizada según los moldes de la dimensión arquetipal del inconsciente colectivo y así se va fijando una identidad estable, que mantiene rechazadas (en la sombra) cualidades potenciales.

La Bioenergética nos aporta en este punto una base concreta: esa fragmentación de la energía y el juego de identificación-rechazo (luz y sombra) en la constitución subjetiva, se produce en el cuerpo.

El cuerpo-psique está modelado como una adaptación posible al Código Natal, que siempre implica un resto, un potencial inexplorado a integrar.

En el paradigma astrológico, observamos que ese potencial inexplorado o sombra, se manifiesta en el destino, en las experiencias y los vínculos que constituyen una vida humana, según la ley de correspondencia “adentro-afuera”: aquello que me acontece es una manifestación de lo que soy en un plano sutil, vibratorio, de código, pero que se mantiene en lo inconsciente, lo no integrado. Estas experiencias y vínculos traen la posibilidad de cuestionar la identidad fija del sujeto y le proponen una transformación hacia un despliegue creativo del código.

Sin embargo, sabemos porque lo vivimos en nuestra experiencia cotidiana, que no es fácil abrirse a la información vibratoria que se manifiesta en el destino y danzar armónicamente con ella en la sensación de que “soy aquello que me sucede”. Sentimos ser una entidad autónoma a la que le suceden cosas desde nuestra percepción habitual que es separativa. La fijeza y rigidez de la identidad separativa, una vez que se ha captado este paradigma, a través de la evidencia astrológica en nuestras vidas, se basa en una resistencia del cuerpo-psique a modificarse.

La Bioenergética, se ocupa clínicamente, de liberar las corazas energéticas a través de la intervención directa sobre el cuerpo a partir de la realización de posturas y ejercicios específicos. Al liberarse la energía bloqueada emergen reacciones emocionales, recuerdos, fantasías: una cantidad de información psíquica a elaborar y significar. Queda evidenciado así que la energía o vibración es información, tal como el paradigma astrológico postula, y la carga excesiva en el bloqueo o coraza, es información psíquica no procesada, desde el paradigma astrológico, fragmentos de potencial inexplorados o rechazados por la consciencia.

Otro punto clave de interpenetración entre Astrología y Bioenergética (o en este caso cualquier disciplina psicológica) es que en ambas se observan patrones, es decir, dinámicas repetitivas, básicas y estructurales. La Astrología relaciona los patrones simbólicos del lenguaje con cualidades vibratorias (que son en sí mismas un patrón de información energético). Por ejemplo, el patrón Urano conjunción Luna es una posición celeste que se grafica simbólicamente y que remite a un patrón de sensaciones, comportamiento y vincularidad humana: la angustia ante la posible desaparición de una situación afectivizada inconscientemente y el mecanismo defensivo correspondiente de desconexión o carencia de contacto con el nivel emocional;  en el plano del destino concreto: el suceso temprano de separación o corte del suministro afectivo que deja la marca psicológica de temor o angustia y la repetición de experiencias de destino donde ese corte se sufre pasivamente y se evita la angustia por desconexión o bien, se lleva a cabo activamente antes de que la situación cobre un alto grado de intensidad emocional. La Bioenergética, por su parte, observa posturas corporales, cortes en la circulación energética del cuerpo y los asocia a modalidades de carácter. En este caso, por ejemplo, una carencia de enraizamiento, los pies con poco apoyo o peso, poca descarga de la energía hacia abajo, energía que se va hacia la parte superior del cuerpo, respiración corta, diafragma tenso, impresión de estar “colgado” de los hombros, mirada huidiza, diferentes cortes energéticos y fragmentaciones que generan “fuga” de energía y muestran un cuerpo poco integrado. Estos patrones corporales se asocian a rasgos de carácter de poca o nula conexión con el nivel emocional, tendencia a huir de situaciones afectivamente intensas, etc. Vemos entonces que se trata del mismo patrón, la Bioenergética describe un patrón que también describe la Astrología.

Así, desde una lectura corporal se pueden inferir los patrones vibratorios presentes en el Código Natal y desde una lectura del Código Natal pueden inferirse las características del cuerpo-psique. Por lo tanto, hacer una lectura del cuerpo físico en simultáneo a una lectura del Código Natal nos da una cantidad de información enorme acerca del desarrollo psico/corporal-vincular de un ser humano y pueden ser fácilmente integradas.

Multidimensión: Por qué el trabajo con el cuerpo psique es fundamental desde el punto de vista astrológico y por qué la perspectiva astrológica es fundamental en el abordaje del cuerpo-psique

Desde el paradigma astrológico postulamos un Universo organizado multidimensionalmente y al ser humano, como parte emergente del Universo, como un sistema complejo de múltiples dimensiones y niveles de abordaje.

Para simplificar podríamos postular una dimensión vibratoria-energética de información abstracta y una dimensión más densa, en la cual, la misma energía está vibrando en una frecuencia más lenta dando lugar a la materia, el plano corporal (pasaje de Aries a Tauro que tiene implicado a Géminis en tanto información-relación).

La dimensión psíquica, aparecería como un plano intermedio entre la vibración sutil o abstracta de enorme velocidad y el plano físico.  

Siguiendo esta lógica, podemos inferir que el cuerpo es la dimensión que más resiste al cambio, a la movilidad y flexibilidad de la dimensión energética, por su propia estructura densa y lenta y, por lo tanto, estable y rica en formas de enorme complejidad. La resistencia del plano corporal se traduce en resistencia emocional-psíquica, pero sabemos que este plano está entretejido en el cuerpo (unidad funcional cuerpo-psique) y por lo tanto, depende de la posibilidad del mismo de sentir nuevas sensaciones.

Dicho esto, vemos que, si bien podemos captar la lógica de correspondencia adentro-afuera (que describimos en párrafos anteriores) a nivel intelectual o incluso en un plano de percepción más agudo y sutil, lo cual puede ayudarnos a inhibir ciertas reacciones automáticas ante la información que trae el “afuera”, el verdadero cambio para una circulación que posibilite el despliegue de potenciales inexplorados de los sistemas, está en el cuerpo.

El cuerpo/psique reacciona y se defiende, se rigidiza y sostiene su estructura por cómo está organizado energéticamente. El cuerpo/psique no está en estado de circulación de la vibración, sino que, como la bioenergética nos permite observar, está cargado, es decir, acumula energía-información, está acorazado y esa coraza está al servicio de defenderse de lo que, en tiempos iniciales de la existencia, se ha experimentado como peligroso o angustiante que, astrológicamente sabemos que son las cualidades vibratorias del código que ese cuerpo es en el plano sutil.

Por lo tanto, la manera de establecer un equilibrio circulatorio del código energético realmente profundo, es desorganizando la fijeza del yo en su base corporal.

Un punto más, de fundamental importancia a tener en cuenta, es que, desde la perspectiva bioenergética, enmarcada en las teorías de la psicología profunda, los patrones psico-corporales caracterológicos tienen sus raíces en la historia del sujeto. La cosmovisión astrológica, nos aporta un marco más amplio, en el cual la historia del sujeto es un despliegue lógico de una estructura energética previa, entrelazada a las estructuras energéticas y psíquicas de quienes lo precedieron y constituyen su entramado vincular.

Así entonces, la Astrología, nos permite agregar una dimensión más al trabajo terapéutico bioenergético o mejor dicho, a cualquier trabajo psicoterapéutico. Al trabajar con un cuerpo-psique específico, estamos, no solo sanando heridas personales o comprendiendo modalidades singulares, sino que estamos trabajando con un conjunto de patrones que son comunes a lo humano. Es decir, trabajar con un individuo, es trabajar con toda la especie, siempre y cuando se amplíe el contexto del significado de la información que emerge en ese trabajo aparentemente individual, yendo más allá de la interpretación basada en la historia personal y enlazando a esta con la preexistencia de un patrón de información colectivo que resuena en la memoria de la especie. De esta manera, lo que a simple vista parece un trabajo personal, se enlaza con la dimensión transpersonal, uniendo lo Particular con lo Universal en esa experiencia Singular.

Un trabajo profundo a nivel psico-corporal es fundamental, para un despliegue saludable y creativo del código vincular que somos posibilitando una circulación energética intra-corporal e inter-corporal e inclusive transcorporal, la emergencia de un cuerpo circulatorio. Esto resultaría en cuerpos-psiquismos menos cargados, es decir, con menos caudal de información no procesada, cuerpos más flexibles, menos mecánicos y automatizados en sus reacciones y deseos, cuerpos que no queden rígidamente moldeados por la información arquetípica del inconsciente colectivo, sino más conscientes y atentos a los condicionamientos. En suma, cuerpos más dóciles, más disponibles al contacto con corrientes más profundas de la inteligencia de la vida.

 

Martina Carutti